Remedia Clínica

Psicoanálisis Accesible

Análisis de la película “Tenemos que hablar de Kevin” (2011)

La película es dirigida por Lynne Ramsay. En el elenco:

  • Tilda Swinton es Eva
  • John C. Reilly es Franklin
  • Ezra Miller es Kevin
  • Ashley Gerasimovich es Celia

Ésta es una película que tiene numerosas esferas de análisis. Voy a tomar sólo un aspecto, desde el punto de vista del desarrollo evolutivo. Otros análisis incluyen la familia y el punto de vista cinematográfico.

Empiezo por la síntesis de los aspectos esenciales en el desarrollo y me devuelvo en la secuencia de la película, siguiendo un poco el modelo del director, donde hace hincapié en las escenas de flashback, intercalando tiempos y espacios:

  1. En las relaciones objetales:
    Es un problema de una pareja que no encaja. La madre y el hijo no embonan, hay un desajuste, por lo que no se formará el vínculo de apego, como un desencuentro que se va repitiendo. Aquí tomaré las alteraciones del self o Narcisismo.
  2. En las fases del desarrollo:
    Por el mismo desajuste, la fijación oral y sádico-anales predominantes irán interfiriendo todo el desarrollo.

Veamos: desde el principio hay un bebé emproblemado y una madre que no supo o no podía confortarlo. Es un desfase en la gratificación de necesidades, no se podían encontrar el uno al otro. Era como ver cruzar dos sombras en la noche.

Eva, la madre, tenía sus propios problemas: una breve alusión a una juventud en el festival de tomates en España, tumultuoso y desordenado. Se trata de una mujer soltera, mayor de 30 años, autosuficiente que escribía libros con itinerarios para viajes. Era exitosa.

El rojo será un símbolo constante y en ese festival la llevan en andas, como crucificada. Esto abre la puerta a especular un variado bagaje cultural e intereses y ciertas características de ella que aparecen en el libro. Cuando conoce a Franklin no desea casarse ni tener hijos. Cuando deciden contraer matrimonio no desea embarazarse. En una escena la vemos sentada en medio de un grupo de señoras embarazadas, orgullosas y contentas, y ella allí sin encontrar su lugar, con cara de malestar, disgusto y muy ambivalente. Al nacer el bebé muestra una depresión postparto y en la casa se ve abuso de sustancias y falta de comunicación con su marido.

Me parece que, de inicio, el director plantea un oscilar entre el peso de lo innato o del ambiente. Es decir, la carga de la biología o genética, un difícil temperamento versus lo experiencial de la crianza. Cabe señalar que no existen bebés malos, no se nace así, ni el mal es un ente que nos anda rondando.

Eva no deseaba ser madre, pero lo hace para complacer al esposo. Este no hacer juego o no encajar en la primer relación objetal materno-infantil nos lleva de la mano a la fase del Narcisismo Primario.

Normalmente en el primer año de vida se va diferenciando el sí mismo del otro, con cargas positivas y negativas por la gratificación de necesidades hasta llegar a una integración del self: éste soy yo. Freud lo tomó del mito griego: Narciso corre por el bosque, rechazado y perseguido, hasta que llega a un estanque y, al verse, se enamora del reflejo de sí mismo. En este sentido inicial se toma al self como objeto de amor. Amor a sí mismo. Narcisismo. Esto puede ser normal o patológico, por carencias o por exceso.

Simultáneamente en el desarrollo se van internalizando las representaciones mentales de la madre con cargas ideo-afectivas buenas o malas. Éstas se van integrando para poder pasar del amor a sí mismo a la madre como un objeto de amor total que se llama Constancia Objetal.

La madre importa por sí misma y ya no depende tanto de la gratificación de necesidades. Aquí se determina ese vínculo, ese apego que durará para siempre, que permita formar otros vínculos y amar a otra persona. (Attachment de Bowlby, Mahler, Anna Freud, entre otros).

Este lazo fue el que no se formó entre Eva y Kevin. El narcisismo patológico de esta época lo hará ser omnipotente, con un self grandioso como se verá al final.

Por otro lado, el padre estaba ciego, en completa negación.

Cuando el bebé llora incesantemente, la madre lo trata de calmar pero con los brazos extendidos, lejos de ella. Lo agita desesperada y no lo acurruca contra su cuerpo.

Este desfase se va a extender a todo el desarrollo.

La alimentación de la fase oral es un problema. No come, succiona el pulgar, embarra las cosas, las apachurra, las escupe, etc. Eva trata de enseñarle palabras y Kevin se rehúsa. No le da ninguna retroalimentación positiva a la madre.

La madre da muestras continuas de fatiga, irritación y desagrado. Ella va con la carriola por la calle. Al cruzar hay unos hombres trabajando que taladran el pavimento. Ella se detiene a la mitad de la calle y uno puede percibir que está casi a punto de dejar al niño allí.

Deambula como sonámbula y el esposo no es capaz de reconocer la fatiga y su estado de desesperación. No la apoya y la descalifica.

De la siguiente fase vemos el predominio de la fase anal-sádica. El control de esfínteres es un tormento. Trata de entrenarle para ir al baño y el niño se torna cada vez más hostil, oposicionista y desafiante.

Por el retraso en su desarrollo y en el lenguaje se pensó que podía ser Autista. Eva lo lleva a evaluación tratando de encontrar explicaciones y el médico descarta la condición de Autismo.

La negación del padre incluye no sólo que no ve que Kevin tiene problemas, sino que él se relaciona con el hijo ideal, el que él quisiera y no el hijo que tenía y en realidad no conoce a Kevin. Dice a la madre: “Así son todos los niños. Es un niño dulce y está bien. No le pasa nada. Sólo mécelo un poco más”.

Kevin tampoco se relaciona con el padre.

La relación del padre hacia ambos era pasiva al permitirle todo y no poner límites.

La fijación sádico anal se hace más notoria.

La madre le explica algo y él la remeda “¡ña, ña, ña!”. Ella trata de jugar a la pelota una y otra vez, sentados en el piso y él no la devuelve.

Uno de los puntos centrales de la película es cuando Eva, en un momento de desesperación al tratar de enseñarle los números, le dice “¡Eres tan listo!” y le da una hoja de papel con números o sumas y Kevin, con un gesto de enojo, la arruga y la tira.

A los 6 años todavía traía pañal. Se le ve sentado en la taza del baño. La madre tratando de enseñar el control de esfínteres y él no evacua. Ya desesperada lo levanta y en ese momento él defecó a propósito en el pañal.

“Esto te divierte mucho, ¿verdad?” , le dice la madre. Él se voltea y expulsa un gas. Ella lo jala, lo tira al suelo y le rompe un brazo.

Después del hospital (Kevin, ya con el yeso y en el auto) ella le pide una disculpa en tercera persona del singular: “Mamá hizo algo muy, muy malo y ella lo siente mucho”.

El niño corre a la casa y, cuando el papá lo ve con el yeso y pregunta qué pasó, él miente y dice que fue un accidente.

Este momento es crucial, pues crea un vínculo secreto con ella que le da más poder a Kevin.

Este secreto somete a la madre. Él puede hacer lo que quiera, incluso lo usa contra el padre para torturarla y dividirlos.

En el auto le da órdenes: “Apaga la radio”. La madre le dice “¿Me puedo parar a comprar algo en la tienda?” pidiéndole permiso. Kevin dice “Quiero ir a casa” y Eva responde “¡A casa será!”.

Se trata, pues, no de una fijación y regresión a esta fase del desarrollo, sino de un arresto en la fase oral y anal-sádico que se derramaría en las siguientes fases.

Gradualmente, Kevin se torna más retraído, autocentrado, distante y llegará a ser el adolescente sádico criminal.

Adquiere más poder sobre la madre y es más cruel. Aniquila su capacidad y, simultáneamente, se hace más evidente la agresión y rechazo de la madre.

Cuando le anuncia el embarazo de la hermanita, Kevin rompe colores y, cuando nace Celia, le salpica de agua y le hace llorar.

La triangularidad edípica se puede observar en forma negativa y destructiva.

Hubo un respiro, una regresión casi feliz, cuando Eva encuentra a su hijo enfermo, tirado en el piso. Ella lo carga, lo consuela y él dice “Lo siento, mami”. Cuando lo carga, él se recuesta en su pecho y voltea como un bebé en el pecho de la madre, viéndose en la mirada de ella.

Aquí le cuenta la historia de Robin Hood, que va a ser importante por la relación del arco y flecha. Enseguida entra el padre, Kevin lo corre: “¡Vete!, ¡Estoy descansando!”. El padre no le pone ningún límite.

No vemos que la latencia le haya dado un respiro. Él no tenía un lugar, para él no habría cambios, no amigos, sólo la computadora llenaba su tiempo. No tendría novia, ni carrera, ni familia. Él se sabía sin remedio.

Cuando era pequeño, el padre le había regalado un arco y flechas. Más grande, en el jardín, estaba practicando con el padre el tiro al blanco. Se ve donde voltea el arco y le dispara a la cara de la madre, que está en la cocina, detrás de la ventana.

Ya de adolescente, el padre le regala un arco profesional y, practicando, elogia su puntería: “Te es natural”. Kevin, orgulloso, le dice “Gracias, papá”, más por el halago que por el padre.

En esta escena el director recurre a un close-up. Acerca la cámara y en el ojo de Kevin se ve reflejado el círculo del tiro al blanco, lo que llaman bull eye, esa mirada terrible de violencia que tiene un toro antes de embestir.

Como las escenas se adelantan y regresan, vemos a Celia buscar su hámster, que cree que se le escapó. Los padres lo buscan y la consuelan. La madre abre el grifo de agua y, horrorizada, ve que aparece sangre del hámster que el moledor de desperdicios trituró.

La madre cobra mayor conciencia de la malignidad del hijo y le dice al esposo: “Kevin lo hizo”.

La cámara va de nuevo a la adolescencia. Eva le invita a cenar y al golfito tratando de lograr alguna cercanía. Sentados en el restaurante, él, con gran desdén, hace bolitas de pan. Ella le pregunta si va bien en las notas de la escuela. Aquí da una respuesta obscena y cruel, le dice todo lo que él hace, desde sexo y drogas, y que eso es lo que ella está realmente preguntando. Él conoce las motivaciones de la madre y le dice lo que ella quiere realmente saber.

Eva, alarmada, le registra la recámara y encuentra un CD que dice “Te amo”. Al ponerlo en la computadora, un virus echa a perder la computadora. Ella confronta y él le dice que siempre ha coleccionado virus. Otra forma de aplastarla. Ella le cuestiona “¿Cuál es el punto?” y Kevin contesta “No hay punto. Ése es el punto”.

La escalada de agresión aumenta cuando Kevin ciega con ácido a la hermanita y ella pierde el ojo. La madre sabía que tenía el Drano guardado bajo llave y sólo Kevin podría haberlo sacado.

Los padres hablan de separación y divorcio. Un triunfo final de la destrucción edípica que va en tres direcciones. Para la madre nada fluye ni es cálido, los tres son participantes de esta destrucción. Veamos algunos ejemplos:

Por un momento nos detenemos en la irrupción del niño en el cuarto de la escena de la relación sexual de los padres que interrumpe la relación: “Me hice popó” y el padre sale a cambiarlo.

Otro momento es la escena provocativa de la masturbación de Kevin cuando la madre abre la puerta del baño. Kevin voltea a verle con cara de estar coludido con ella. La madre cierra la puerta pero lentamente, como si fuese un encuentro de sus deseos de ver, como si estuviera participando en la acción.

Otro ejemplo nos remite hasta el adolescente en el piso superior, escuchando la conversación de la posible separación de los padres.

Los padres le explican que a veces no se entienden bien las cosas fuera de contexto y él respondió: “El contexto soy yo”. Él sabe que él es la razón.

Hay una escena donde está Kevin quitando la cáscara a un fruto, lichi, y afocan la pulpa, que es como un ojo cristalino (el de la hermanita) y se lo come con deleite sádico-oral.

La escena donde mata a sus compañeros y a una maestra es aterrorizante y caótica.

Cuando avisan a Eva del colegio que ha sucedido algo, llega consternada preguntando por Kevin. Se acerca y reconoce los candados que él había ordenado por correo y que puso a la entrada de las puertas del gimnasio. Cuando la policía con una sierra corta los candados, Kevin sale tranquilo y se entrega dócilmente.

Esto contrasta con la escena, en un flashback, donde dispara con las flechas a los compañeros que él había seleccionado por medio de una invitación. Les dispara, uno por uno, con gran precisión y violencia.

Eva regresa a la casa atontada como un robot. Ve la ventana con la cortina blanca del inicio. Busca a Franklin y a Celia. Esto es lo que habría que ver, como lo sugiere la imagen de la ventana. Sale al jardín y están muertos, atravesados con flechas.

En otro flashback muestran a Kevin entrando al gimnasio para ensayar la actuación de disparar, saludar a un público anónimo con una gran reverencia, con su self grandioso, expansivo como si él fuese el gran rey.

Sale levantando los brazos, con el arco en su mano en señal de victoria, con una canción de fondo.

El director va intercalando gritos, sirenas, música, reacciones ofensivas de la comunidad, manchas de pintura, rechazo hacia Eva. Ella no se va de la ciudad, como si así expiara su culpa.

Vemos a Kevin en prisión, donde la madre le visita con la cara sin expresión.

En ese encuentro ella lo confronta diciendo que lo planeó muy bien dos meses antes de cumplir 16 años para ser juzgado como menor de edad y le prescribieran prozac. Ahora va a ir a la prisión de adultos a los 18 años y le pregunta: “¿Eres feliz?”, él le contesta “¿lo fui alguna vez?”.

En la escena final se dan un abrazo como reconciliación, excepto que la cara de ella es de piedra.

Le pregunta: “Tan sólo dime por qué”, Kevin contesta: “¡Creí que sabía!, Ya no estoy tan seguro” (si la odiaba tanto o no).

Su deseo era matarla pero lo desplaza al padre y a la hermanita.

Destruirla a ella, pero que viviera para que pudiera ver lo que más le haría sufrir.

De forma extraña, él era el único que veía, que tenía insight, aunque de una manera patológica, porque sabía exactamente cómo era el carácter de la madre y sus propias motivaciones.

Respecto a la puesta en escena, la síntesis de todos los detalles de la construcción del film es a través del énfasis puesto en los ojos y/o la mirada.

El papá está completamente ciego, en completa negación.

La madre tiene los ojos un poco abultados y un poco como rendijillas, y con una mirada a un kilómetro de distancia.

Kevin tiene ojos y mirada malvada. Sólo Celia tiene una mirada inocente.

En todas las culturas se ha puesto énfasis en el poder de los ojos y la mirada.

Desde Narciso, que, al ver su imagen reflejada en el estanque, se enamoró de sí mismo.

Edipo se ciega, no tanto porque se casó con su madre, sino porque no tuvo insight.

Medusa, una de las tres hermanas de las Gorgonas, convertía en piedra a quien le viera a los ojos. Perseo tuvo que usar su escudo para que ella se reflejara allí y así pudo matarla con su espada.

Freud cuenta la historia de El Arenero, de Hoffman, relacionando al miedo que tienen los niños a que venga en la noche a arrancarles los ojos, a los cuales echaba arena hasta hacerlos sangrar. Freud lo veía como lo extraño en lo familiar. Es el reconocimiento de eso que no se puede ver o reconocer en sí mismo. Es el retorno de lo reprimido y resulta ominoso.

Veamos algunas frases célebres respecto a la mirada:

  • La curiosidad es glotona. Ver es devorar. (Los Miserables, de Víctor Hugo)
  • Pero, ¡ah!. ¡Qué amarga cosa es mirar a la felicidad a través de los ojos de otro hombre!. (William Shakespeare)
  • Aquél que no puede hacer pausas para preguntarse y detenerse en un rapto de asombro, es como si estuviese muerto; sus ojos están cerrados. (Albert Einstein)

Desde mi punto de vista, la intención de la película es que seamos espectadores, cómplices en la exhibición, la vista y la puesta en escena. Una forma de usar las imágenes visuales para acercarnos a nuestro propio inconsciente.

Es triste mirar el infortunio en un desafortunado encuentro.

A Eva, símbolo de la Biblia, madre de la humanidad, al final del libro Kevin regala el ojo de vidrio que le sacó a la hermanita.

A nosotros algo nos muestra de nosotros mismos, aunque sea tan sólo como espectadores.

Comentarios (4)

4 comentarios »

  1. Hola! me dice mi madre que le gusto mucho tu analisis y que le ayudo a comprender muchas cosas de la pelicula desde tu enfoque!! Saludos y suerte!

    Comentario por Gaston — 27 junio 2014 @ 22:17 pm

  2. Hola Gaston Gracias por tu comentario y que a tu madre le ayudara. Creo que al decirlo por tu conducto también es parte tuyo Saludos!

    Comentario por María Eugenia Rangel — 1 julio 2014 @ 12:23 pm

  3. Hola! excelente analisis, esta pelicula me dejo impactada,sobre todo por que tengo un familiar que tuvo las mismas conductas de “Kevin” cuando era niño, ahora es un adolescente y creo yo que tiene esa personalidad narcisista de la que hablas en tu analisis… quisiera que me guiaras mas a fondo, en verdad necesito de tu ayuda, espero tu respuesta GRACIAS

    Comentario por alejandra — 7 julio 2014 @ 2:39 am

  4. Estimada Alejandra Gracias por tu comentario. Me gustaría saber cómo te viste reflejada en la película, que fué lo que reflexionaste sobre Kevin o su familia que lo puedas compartir para ampliar los puntos de vista y también me gustaría saber en qué te puedo ayudar o si tienes preguntas específicas ,estoy a tus órdenes. Un saludo

    Comentario por María Eugenia Rangel — 8 julio 2014 @ 10:19 am

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